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Inscripciones Invisibles
Texto: Registros en el palimpsesto
Autor: Lic. Jorge Figueroa

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Archivo - Mayo 2007 | Proyectos de Artistas - Planoazul.com | Noticia principal: Volver




“El hecho de que seamos íntegramente herederos no implica pasividad
con respecto al pasado… siempre hay una elección, sea o no consciente”.
Jacques Derrida


“No solo la expresión, sino ante todo el dominio de los medios de expresión”, insistía el maestro Juan Acha en sus textos y en sus conversaciones con sus alumnos; rechazaba pues una visión romántica sobre la producción artística para dirigir su atención a los recursos técnicos, que lo llevaría a defender al arte como un saber especializado.
En Inscripciones Invisibles se evidencia de qué manera los artistas de los años 70 y 80 tenían claro ese cometido. Salvo las experiencias de las ambientaciones de los grupos “Norte” y “Crónicas”, no se advierte preocupación por las rupturas de los lenguajes artísticos, un registro que comenzará a insinuarse pasada la mitad de la década del 80, con Gerardo Medina, Octavio Amado y Graciela Ovejero, entre otros.
Son los tiempos de gloria de los maestros y, por qué no, de sus discípulos; tiempos en los que Ezequiel Linares, Aurelio Salas, Gerardo Ramos Gucemas, Ernesto Dumit o Juan Bautista Gatti no sólo pintaban y dibujaban sino que influían notablemente en sus alumnos; y no únicamente en las horas matutinas o vespertinas del taller, sino también en el ambiente de la nocturna bohemia, en la peña “El Cardón”.

1) El dibujo es el paradigma: todavía hoy se enseña en las academias que el dibujo es la base de todo arte, sea grabado, pintura o escultura, tratándose de la primera representación gráfica.
Si lo específico de la pintura es lo pictórico (la cualidad de la materia pigmento y su transformación), lo del dibujo es la línea (el punto en movimiento, lo denominaba casi un siglo atrás Kandinsky).
Así, el paradigma dibujo postula la construcción de la imagen a partir de la línea, y no desde el color (con independencia de la presencia o no de este último). Tampoco se tratará de cualquier imagen: la figura humana.

En los trabajos de Sergio Tomatis, Víctor Quiroga, Ricardo Abella, Eduardo Joaquín y Ricardo Bustos, por ejemplo, el dibujo es un trazo que define, abriendo las figuras, no cerrándolas; que no les interesa completar la imagen, sino, tal vez, apenas esbozarla de un modo en el que, sutilmente, las líneas marquen una configuración externa, una forma. La preferencia por las líneas curvas, ondulantes y suaves, plantean en otro terreno una definición alejada de la dura geometría con la que quizá compensen, a su modo, la violencia de las imágenes. Podrá observarse esta fuerte presencia del dibujo en la mayoría de los integrantes de los grupos “Norte” y “Crónicas”, cuando se traten de sus exhibiciones individuales, principalmente. (Advertencia: en un desarrollo posterior, las líneas se endurecerán, y será el momento, en el caso de Víctor Quiroga, por ejemplo, en el que el neoexpresionismo pase a ser su estilo de manifestación preferido.)

2) La Neofiguración: primero, entender que la Neofiguración deconstruye el par histórico que opuso figuración / abstracción, al invertir la jerarquía de una y otra y desplazar en la fórmula, uno y otro término; segundo, la figura humana es tratada con una libertad que, históricamente, no tenía precedentes. Si los realistas del siglo XIX procuraban su reproducción (cuanto más idedigna mejor), los expresionistas alemanes de inicios del siglo XX plantearon su deformación-estilización; los cubistas rompieron con la perspectiva central de punto fijo y la exhibieron en distintos planos; los surrealistas la transfiguraron y los abstractos e informalistas, directamente tendieron a anularla. (A veces podrá estudiarse la historia del arte según las profundas transformaciones que los artistas hicieron en el tratamiento de la figura humana).

Será Bacon, principalmente, y en Argentina, años después, el grupo Otra Figuración (1961), los que avanzarán en el neofigurativismo. Y, en la historia de los neos, adviértase que podría tratarse de uno de los primeros; mucho, mucho antes que sus sucesivos desarrollos en las décadas del 80 y del 90. En este caso los neofigurativos descomponen los contornos, y los tratan tan libremente que, a veces, pueden confundirse con verdaderas abstracciones.

En un artículo de Rosa María Ravera, se indica que el grupo Otra Figuración (Maccio, Deira, De la Vega y Noé) “deja jaqueada la estabilidad de la expresión artística, y al romper la unidad del cuadro, y desautorizar la objetividad, dando prioridad a la huella, al trazo sobre el producto al proceso sobre el sistema”. En su texto denominado “Apertura barroca a la posmodernidad: el deconstruccionismo neofigurativo”, Ravera señala como características de estos pintores “las soluciones mixtas, la experimentación constante, el ejercicio de la citación, sin ahorrar la parodia e ironía”. Noé, en particular, explora las relaciones de la obra en sus bordes y márgenes; dentro y fuera del cuadro: “se privilegian los bordes, los límites, los pliegues y los intersticios”.

Interesa sobremanera destacar las características de la Neofiguración, porque será la tendencia que, de la mano de los maestros, se impondrá en los años 60, 70 y 80, y que, con determinadas adaptaciones, persiste aún hoy ocupando el espacio dominante y central tanto en la enseñanza académica de la Facultad de Artes, como en el espacio de legitimación por excelencia que es el Museo de Bellas Artes Timoteo Navarro. Téngase presente que Ezequiel Linares, llegado de Buenos Aires, se hace cargo de la cátedra de pintura y dibujo en el entonces Departamento de Artes en 1962. Linares había quedado impactado con la obra de Francis Bacon cuando la conoció —años más tarde— en Efraín Villa, Indudablemente estos músicos están rayados, 1969. una exposición en Madrid, a la que reinterpretó con su particular barroquismo neocolonial, que tanto admiraba en Velázquez.

La acentuación de ese barroco en una línea neofigurativa también destaca en Aurelio Salas: acumulación, vitalismo, teatralización, injertos, mezcla, ornamento, son algunos de los términos que pueden servir para referirnos a esta ya categoría histórica. Y en el intertexto del artista pueden anotarse igualmente los desmesurados rostros y gestos de Bacon. El propio Deleuze, en un libro sobre el barroco, El pliegue, expresa que el mismo no es un arte de las estructuras sino de las texturas, llamando la atención sobre la superficie y no sobre el sistema de relaciones. Si el intertexto es una retícula de textos precedentes, a más de la Neofiguración y Bacon, pueden anotarse específicamente otros nombres como el de Carlos Alonso. Las líneas de Salas son, entonces, verdaderas construcciones: funcionan a modo de una red que atrapa, separa, contiene, enreda, forma, informa, a los protagonistas de esta tierra que tan bien conoció el artista; con una profunda carga dramática y trágica, y en la línea del más crítico expresionismo.

Conviene citar aquí dos párrafos esclarecedores sobre la obra de Bacon: “El cuerpo humano es deconstruido y sus fronteras traspasadas... [el artista] representa icónicamente el cuerpo como un objeto mutilado que regresa a la animalidad. Bacon mezcla y confunde la carne humana y la no humana” (Orden y caos. Un estudio cultural sobre lo monstruoso en el arte, José Miguel G. Cortés, Anagrama); “Eso que la pintura de Bacon conforma es una zona de indiscernibilidad, de indecibilidad 1 entre el hombre y el animal” (Francis Bacon, Logique de la sensation, Gilles Deleuze, La Différence).

La Neofiguración en la provincia, se convirtió con los años en la representación de estereotipos y meras repeticiones; en verdaderos —permítaseme esta paradoja— pastiches.

De la ilusión a la frustración

A mediados de los años 80, y cuando de la ilusión movilizadota de la democracia se empiece a transitar el camino del agotamiento y de la frustración, podrá observarse una ruptura en el discurso artístico.

Como antecedente, no debe obviarse que la experiencia de los artistas con el régimen democrático no había sido muy saludable: en el Centro Cultural Virla, por ejemplo, algunos desnudos se habían tapado en una muestra de Alejandro Gómez Tolosa; pero la censura directa operó contra el trabajo de Sergio Tomatis (El enmascarado no se rinde) que había ganado un premio en el Museo Timoteo Navarro; la policía clausuró la sala del Museo acusando a su obra de pornográfica; otro grave hecho sucedió cuando se impidió la experiencia Tragamonedas, reina del terror, del grupo Crónicas, en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

La persecusión a determinados artistas hizo que en 1986 se fundara el Frente en Defensa de la Cultura, luego de que Bernardo Kehoe y el propio Tomatis debieran alejarse de la provincia.

Para que no queden dudas: la censura se expresó tanto a nivel de la administración provincial (gobierno peronista) como de la municipalidad (gobierno radical). Como en tantas otras cosas, ambos partidos mantuvieron una política similar frente al campo cultural. En este contexto se planteó la mencionada ruptura en el discurso artístico: ocurrió un parricidio, que, con diferentes alcances según los casos, y sin programa alguno, no tenía sino como objetivo “matar a los maestros”; en otras palabras, liquidar a la Neofiguración que, en gran medida, además de las operaciones estético artísticas apuntadas, estaba vinculada a un compromiso político contestatario.

El proceso puede situarse apenas pasada la mitad de la década de los 80. De repente, toda la herencia es sometida a beneficio de inventario: se abre un proceso de profunda experimentación sobre los soportes y las materias: el tradicional lienzo es casi abandonado y se incorpora el plástico y la madera (Marcos Figueroa); Gerardo Medina defiende una total planimetría y reniega de la tridimensionalidad; en el grabado, Rubén Kempa incorpora el collagraph y, particularmente, Roberto Koch exhibe la capacidad del color en la xilografía taco perdido; en la escultura (aún no devenida objeto, un dato de los años 90), Ana Claudia García y Ely Cárdenas trabajan con resina polyester.
Pero además, en las calles céntricas aparecen los glamorosos graffitis de Octavio Amado. En artistas como Geli González y Daniel Duchen se exacerba un Neoinformalismo en el que, fatalmente, la figura humana desaparecerá.
Pero además de someter a los géneros a experimentaciones diferentes, hay una mirada hacia el propio cuerpo y hacia las acciones: la performance aparecerá como uno de los referentes más atractivos (Iceberg, de Gerardo Medina se realizará en 1987).

Los espectros

Pero, es bueno aclararlo, los maestros no terminarán de desaparecer: en el parricidio, finalmente sobrevive el espectro del padre (como lo hace en Hamlet), que aparece y desaparece permanentemente. Es que a pesar de haber liquidado a los maestros, en los duelos de sus discípulos tal vez se han inscripto no sólo las deudas y créditos y su correspondiente identificación, sino también el mismo enfrentamiento al que alude la palabra (duelo).
“Un espectro es la vez visible e invisible, a la vez fenoménico y no fenoménico: una traza que marca de antemano el presente de su ausencia. La lógica espectral es de hecho una lógica deconstructiva”, reflexiona J. Derrida. Y siempre están por-venir, advierte amenazadoramente el filósofo argelino.

No obstante, no debe interpretarse que su presencia-ausencia se inscriba de igual manera en cualquier momento histórico; o que la huella, en otras palabras, asiente iguales rastros, con independencia de la superficie. El propio Derrida lo clarifica cuando recurre al término injerto; la operación del injerto modifica el territorio (el objeto) donde es implantado, pero también es transformado por éste; nada permanece en la misma situación.

“De Quincey afirma que el cerebro del hombre es un palimpsesto. Cada nueva escritura cubre la escritura anterior y es cubierta por la que sigue, pero la todopoderosa memoria puede exhumar cualquier supresión, por momentánea que haya sido, si le dan estímulo suficiente”.


Jorge Luis Borges

Desde un punto de vista más general, la generación del 80 —la que modifica el discurso artístico— trabaja con la memoria, la anamnesis —rememoración de algún hecho que pasó al olvido—; el reciclaje; pero sobre todo, con el saqueo del edificio que se heredó. Sus inscripciones se hallan en un palimpsesto, donde pueden verse escrituras superpuestas, unas al lado de otras; que dejan ver los borradores; lo anterior y lo nuevo (o visto de nuevo), casi en el mismo plano.
Porque el intertexto es una inmensa operación de acordarse (Kristeva); porque el trabajo en el palimpsesto no concluye nunca.


Lic. Jorge Figueroa
Mayo de 2007
Tucumán - Argentina


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Exposición: Inscripciones Invisibles
Curadora y autora del Proyecto: Carlota Beltrame
Investigadores Asistentes: Maria Brunet, Manuel Carlino, Mónica Herrera y Pamela Desjardins
Textos: Jorge Figueroa – Juan Pablo Lichtmajer
Produce: Fondo Nacional de las Artes
Periodo de Exposición:
16 de Mayo al 16 de Junio de 2007

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Lugar: Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro
Directora: Arq. Mercedes Aguirre
Ubicación: 9 de Julio 46 - Tucumán - Argentina
Horarios: Lunes a viernes de 9:00hs a 13:00hs y de 16:00hs a 21:00hs / Sábados de 10:30hs a 13:00hs y de 17:00hs a 21:00hs.

 

 




Obra de Octavio Armado
Fragmeto de Graffiti



Obra: De hacha y tiza (Decada del 80)
Autor: Daniel Rivadeo



Obra: Indudablemente estos musicos estan rayados (a.1969)
Autor: Efraín Villa



Obra: El Café – fragmentos de ambientación Registros (a.1981)
Autor: Marcos Figueroa
(Archivo de Marcos Figueroa)



Obra: Crónicas del aplastamiento. Fragmentos de instalación (a.1986)
Autor: Ricardo Bustos


































 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






 

 

 

 




 

 





 



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Lo crudo y lo cosido
Autor:
Juan Pablo Lichtmajer
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CREDITOS - NACIÓN

Nestor Kirchner
Presidente de la Nación
Daniel Scioli
Vicepresidente de la Nación
José Nun
Secretario de Cultura de la Nación
Pablo Wisznia
Subsecretario de Cultura de la Nación
Américo Castilla
Director Nacional de Patrimonios y Museos

F N A

Hector Walter Valle
Presidente

Aljandra Boero
Maria Julia Bertotto
Félix Alberto Camarasa
Mónica Cosachov
Tulio de Sagastizábal
Juan Falú
Carlos Gorostiza
Liliana Heder
Andréz Labaké
Luisa Valmaggia

Vocales

CREDITOS - TUCUMAN

José Jorge Alperovich
Gobernador de la Provincia
Edmundo Jiménez
Ministro de Gobierno, Educación y Justicia
Mauricio Guzmán
Secretario de Estado de Cultura
Alfredo Pecastaing Guerineau
Director de Artes Visuales
Susana Robles
Directora Técnica
Mercedes Aguirre
Encargada de Bellas Artes









 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






























































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