Museos,
lo que se dice museos...
Insert
Revista Don Marlon
| .................................................................................................................................. |
Julio
de 2008 :: Por Fausto J. Alfonso
|
 |

Si hilamos fino, Mendoza carece de museos. Aún cuando
un centenar de espacios ostenta ese rótulo, ninguno
reúne el perfil de lo que se entiende por museo ni
cumple con las funciones de éste. Desprotegidos legal
y económicamente, los seudomuseos tampoco fueron
integrados al presunto boom del turismo provincial. O sea,
todo mal.
El Consejo Internacional de Museos (ICOM) es una órgano
que funciona desde mediados del siglo XX y que depende de
la UNESCO. El párrafo 1, del artículo 2 de
su estatuto, dice, clarito-clarito, que un museo es “una
institución permanente, sin fines de lucro, al servicio
de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público,
que adquiere, conserva, investiga, difunde y expone los
testimonios materiales del hombre y su entorno para la educación
y el deleite del público que lo visita”.
Un registro informal ha determinado que en Mendoza existe
un centenar de museos, de los cuales 30 responden al perfil
de lo que tradicionalmente un ciudadano común entiende
por museo, pero ninguno de esos ni de los restantes 70 reúne
las condiciones necesarias como para siquiera aproximarse
a la definición del ICOM. ¿Qué falta
para que esto ocurra? Prácticamente, de todo. Pero
vamos por parte.
Desde hace un buen tiempo se viene trabajando en una Red
de Museos y en su correspondiente Ley. El museólogo
Rubén Romani ha participado activamente en este proyecto
que desde setiembre se encuentra en la Comisión de
Cultura del Senado, pero por el cual muy pocos se preocupan,
incluídos los responsables de museos importantes.
Romani, egresado de la Universidad Nacional de La Plata,
es uno de los tres museólogos que hay en toda Mendoza
y sus artículos y opiniones que abogan por una mejor
situación de los museos mendocinos se han difundido
por distintos medios.
“Los museos deben ser entendidos como teatros de emociones,
que impacten la sensibilidad para poder recordar y atesorar”,
sostiene Romani.
-
¿Qué les está faltando a los museos
mendocinos?
- Los museos son un servicio de identidad y deben proveer
experiencias. Nuestros museos deberían reflejar la
sociedad multicultural en la que estamos, con acentos especiales
-en nuestro caso- en lo indígena y lo latinoamericano,
cosa que no se hace. En nuestros museos se han impuesto
posiciones muy personalistas. En lo científico, no
hay una transferencia seria. En los museos de ciencias naturales
la parte científica no se cumple; sólo se
ha copiado la cáscara de los grandes museos. Además,
no se fijan días y horarios concretos de atención;
no se adquieren nuevas colecciones, no se hace difusión,
no hay programas pedagógicos ni tampoco estudios
del público. Estudios que deberían hacerse
antes, durante y después de la visita al museo. También
falta una política de seguridad, tema en el que parece
que ahora se va a trabajar. Y definir los alcances de los
museos. Es decir, qué es un museo regional, nacional,
etcétera.
- ¿Por qué cobrar entrada en un museo
público?
- La falta de políticas de ingresos lleva a cobrar,
si no, no se pueden mantener con los escasos presupuestos.
Soy partidario de que no se cobre entrada, pero que el público
tenga la posibilidad de adquirir productos hechos por el
museo o por terceros. Recuerdos de tipo institucional; libros,
catálogos, dvds, videos, investigaciones... Es decir,
que invierta en algo que se pueda llevar. Pero en Mendoza
eso no ocurre.
- Un espacio donde están a la venta las obras
que se exponen, ¿puede ser considerado museo?
- Eso es tarea de las galerías de arte, que no son
museos.
- ¿Hoy cualquiera puede abrir un espacio y autodenominarlo
museo?
- Al no haber una legislación precisa, sí.
Sólo está legislado lo relacionado con piezas
arqueológicas. Salvo eso, se puede abrir un museo
sobre cualquier tema sin mayores inconvenientes. De hecho,
es preocupante la falta de idoneidad con que se crean espacios.
Instituciones privadas o bodegas que no cumplen normas y
no terminan por completar aquel paradigma del ICOM sobre
el concepto de qué es un museo.
- ¿El Museo de Chacras es un museo?
- Aunque en su página fundamenta el porqué
de la denominación museo, se trata en realidad de
un centro cultural de muy buen nivel y con buena comunicación.
- ¿Qué museo mendocino se acerca más
a lo que estipula el ICOM?
-
Podría ser el Museo de Historia Natural de San Rafael,
que en los últimos diez años ha reconvertido
su planta profesional y tiene investigación de alto
nivel. Es reconocido a nivel país. No obstante, está
retrasado en su gestión, ha perdido su parte botánica,
ha sufrido robos...
- ¿Qué pasa con el Moyano?
- Se ha anquilosado en su perfil de investigación
del territorio. La política estatal no ha cubierto
ese aspecto. Y no está en el edificio más
apropiado para un museo. Ahora parece que va a estar cerrado
todo el año, por reparaciones. No es fácil
ni bueno cerrar un museo, menos por mucho tiempo, porque
las colecciones siguen necesitando control climático,
conservación...
- ¿Cómo ves al MMAMM?
- Es uno de los mejores en lo artístico, pero también
tiene problemas edilicios; y el cambio continuo de autoridades
y la falta de un plan han ido desdibujando su perfil. Un
museo exitoso creo que es el Killca. Arrancó con
su propia colección de notables y ha ido incorporando
arte argentino contemporáneo.
- ¿Y el ECA?
- Es una sala de exposiciones, como la UTN.
- ¿Cuáles sitios naturales o monumentos
nacionales que estén en Mendoza se acercan a la definición
del ICOM y cuáles no?
- Las casas Giol y Gargantini, en Maipú, podrían
ser. La reserva provincial La Payunia, no, porque no está
consolidado el proceso de atención al público,
por ejemplo. El Volcán Tupungato y Puente del Inca,
tampoco.
Para el especialista, los museos deben ser parte de una
“política cultural”, algo que a los mendocinos
se les debe desde décadas. Nuestros museos carecen
de planes estratégicos; no generan puestos en investigación
y no adquieren colecciones. Tres aspectos suficientes como
para prestigiar a quienes alguna vez decidan ponerlos en
práctica y encarar, de ese modo, una política
cultural.
Ciertamente, a la dejadez oficial se suma la poca participación
de la sociedad civil, y la falta de fundaciones y de aportes
privados, algo que en los países desarrollados se
ha transformado en el motor de estas instituciones.
Para colmo de males, nuestros aspirantes a museos han sido
totalmente marginados de las estrategias aplicadas ante
el supuesto boom turístico que atraviesa la provincia.
Esas mismas que hablaban de la integración entre
turismo y cultura.
Alcances de la definición
La definición
de museo del ICOM, citada en el cuerpo central de esta nota,
alcanza a las instituciones tradicionalmente denominadas
así, pero también a:
* sitios y monumentos naturales, arqueológicos y
etnográficos, y sitios y monumentos históricos
de carácter museológico que adquieran, conserven
y difundan la prueba material de los pueblos y su entorno.
* instituciones que conserven colecciones y exhiban ejemplares
vivos de vegetales y animales, como los jardines botánicos
y zoológicos, acuarios y viveros.
* centros cinetíficos y planteriaums.
* institutos de conservación y galerías de
exposición que dependan de bibliotecas y centros
de archivos.
* parques naturales.
* organizaciones nacionales, regionales o locales de museos,
las administraciones públicas encargadas de museos,
de acuerdo con la definición anterior.
* instituciones y organizaciones sin fines de lucro que
realicen actividades de investigación, educación,
formación, documentación y de otro tipo relacionadas
con los museos y la museología.
* cualquier otra institución que, a juicio del Consejo
Ejecutivo, previo dictamen del Comité Consultivo,
reúna algunas o todas las características
del museo o que ofrezca a los museos y a los profesionales
de museo los medios para realizar investigaciones en los
campos de la museología, la educación o la
formación.
* centros culturales dedicados a la conservación,
continuidad y gestión no lucrativas de los recursos
del patrimonio viviente.
En la base, el coleccionismo
“Si no hay objeto, no hay museo”, precisa
Rubén Romani. Y es que en la base de los museos y
la museología descansa nada menos que el coleccionismo,
relación esencial, mágica y fetichista del
hombre con los objetos. “La aparición de los
museos supone la profesionalización del coleccionismo;
de esa práctica que consiste en acumular, seleccionar
y jerarquizar”.
A lo largo de la historia, el coleccionismo se mostró
bajo diversos rostros. En principio estuvo ligado al culto
de lo bello y lo caro, como las colecciones forjadas bajo
el amparo y gusto de los reyes. En otro momento, fueron
las guerras las que determinaron que robarle las pertenencias
al enemigo, era robarle su esencia, sus bienes más
preciados. Botines que se tradujeron en nuevas colecciones.
Mientras, lo raro, lo exótico, lo grotesco y hasta
lo horrendo derivó en los gabinetes de curiosidades,
antecedentes ciertos del museo. Así, el deseo de
acumular con singularidad fue creciendo a la par del desarrollo
de la curiosidad del mundo.
“Fueron los franceses quienes abrieron los tesoros
reales al público -cuenta Romani-, procurando la
educación del gusto de la plebe y marcando de ese
modo el nacimiento de los museos”.
Los museos de Europa, Estados Unidos, Oriente y Africa poseen
marcadas diferencias en cuanto a su relación con
el público, sus políticas y sus colecciones.
Argentina se inspiró en el modelo europeo, sobre
todo en el francés, para llevar adelante los suyos
de ciencias naturales y de bellas artes.
El sumumm
El
museo más grande del mundo es el Hermitage de San
Petersburgo, ex Palacio de Invierno en el que se regocijaban
los zares. Cuenta con 33 salones enormes, que sirvieron
de set para el film El arca rusa, de Aleksandr Sokurov.
En la película, el autor de Madre e hijo repasa 200
años de historia rusa, sin respetar la cronología
y en una sola toma de 95 minutos. De paso, reflexiona sobre
el arte y los artistas. Imperdible. Nosotros, ¿podremos
hacer aunque sea un corto en el Fader, ahora que Gutiérrez
Zaldívar no nos ve?
|
|
|
|
|
|

DON MARLON, escenarios y otros placeres...
Es una publicación cultural independiente que aborda
el arte y el espectáculo desde una mirada local,
apuntando al análisis y la interpretación
de los hechos. Por sus características es única
en la provincia.
No cuenta con apoyo oficial ni subsidios de ningún
tipo.
Se distribuye en librerías, kioscos y eventos.
DON MARLON posee 80 páginas y está
confeccionada en papel ilustración de alto gramaje,
interior en blanco y negro y portada a dos colores, encuadernada
según el sistema hot melt. Su contenido incluye artículos,
críticas, entrevistas y notas sobre teatro, ópera,
danza, música, artes visuales, política cultural,
televisión, cine, video, cultura infantil, literatura,
videojuegos, gastronomía, paseos y medios de comunicación.
Puntos de Venta
Kioscos céntricos, aeropuerto, shopping, Palmares,
librería García Santos (San Martín
921, Cdad.), Librería Pirámides (Perito Moreno
266, Godoy Cruz) y eventos.
Contacto:
revistadonmarlon@gmail.com
Website:
www.donmarlon.planoazul.com
|